EN MÉXICO, EL GRAN PROBLEMA DE NO LEER.

 

México, nuestro amado y maravilloso México, en múltiples y no deseadas cosas, es el último del mundo o el primero en muchos otros, pero en lo negativo.

Un caso es leer; somos el último en los 21 países hispanos que lee y a nivel mundial somos el penúltimo, nada más nos gana Haití.

Leer nos da cultura, educación y analizando lo leído nos da sabiduría, nos da experiencia, nos permite pensar más y mejor, nos desarrolla la imaginación y esto nos ayuda para cualquier actividad, nos da los elementos de la moral y sus principios del bien  y del mal, y nos enseña que, quien actúa bien le irá bien, quien actúa mal…; también desarrolla la sensibilidad y nos hace más humanos y entonces buscar y tener, lo que es justo, recto y honorable; como si lo anterior fuera poco, también nos da memoria visual, ya que el ver, miles y miles de veces, palabras bien escritas, si escribimos mal una, la vamos a ver “fea” y entonces la corregimos.

Y como no se tiene, por lo general, la memoria visual, también, en el mundo hispano, somos los últimos en ortografía y eso sin contar que tampoco se tiene léxico y vocabulario.

Nuestro idioma lo estamos usando sólo a través de imágenes e ideas, por lo que, al 100% no sabemos el significado de las palabras que usamos, por eso, cuando tenemos que desarrollar un trabajo por escrito, aunque se haya estudiado mucho y todo lo tengamos en la cabeza, no sabemos por dónde empezar porque no encontramos las palabras exactas y correctas para lograr esa comunicación.

Por todo lo anterior, dentro de los más de 126 millones que somos en México, ¿alguien podría nombrar a 10 escritores o escritoras vivos, con talla internacional, dentro de los géneros y subgéneros de la literatura? Un escritor es la voz del pueblo y nos estamos quedando sin voz. Entonces, debemos leer y mucho, pero, como en todo, debemos ser selectivos, leer lo que nos aporta, lo que nos da más conocimiento para ser mejores; haciéndolo, se tendrán más satisfactores y hasta se puede vivir la libertad.

Ahora imaginemos a una persona, a una familia, a un pueblo, a un país, que no lee, ¿se entiende entonces el por qué estamos como estamos?

Ya lo dijo la gran docta Santa Teresa de Jesús: “Quien lee va a dirigir, quien no lee va a ser dirigido.”

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