
Por tanto, estas leyendas, fábulas y cuentos que Emilio Rojas ha complicado y rehecho con una visión pedagógica, han servido durante decenios, siglos y milenios como material de educación, porque, en realidad, ésta es la función original para la que fueron creados, independientemente de que, como historias, deleitan, hacen sonreír y confortan.