
Son historias amenas, fáciles de leer —sin menoscabo de su profundidad y de sus distintas dimensiones estéticas—, que deleitan e instruyen; que divierten y estimulan; que hacen pensar y, también, soñar.
Cada historia de esta antología posee su propio encanto; cada relato es una estampa preciosa y única de alguna faceta de la humanidad; cada narración evoca uno o varios rasgos de la personalidad y del alma. Se trata de relatos memorables que merecen ser leídos varias veces. Y, mejor todavía, merecen ser contados, leídos en voz alta ante el oído curioso de un niño soñador, de un adolescente sensitivo e incluso de un adulto que sabe hallar sabiduría en la belleza y en el conocimiento.