
El libro maneja a todo el idioma español que se compone de más de 950,000 palabras, pero en cuatro horas, ya haciéndose ejercicios, se manejan cientos de miles de palabras, sobre todo en la acentuación y esto, representa más de 30% de toda la problemática ortográfica.
Los problemas en la ortografía son muchos y también graves, primero, porque siempre se ha enseñado al azar ya que nunca se pudo indicar, para cada caso ortográfico, cuales son las principales reglas, a cuantas palabras abarcan y en donde están para poderlas usar. Un caso es la letra b que está en alrededor de 36,000 palabras, tiene cerca de 30 reglas, pero con el estudio de las 4 principales, se resuelve, con la 1ª regla, a 18,800 y están, en los 4,700 verbos que terminan en –ar y cada uno, en el copretérito, adquiere 4 palabras que llevan b: de cantar: cantaba, cantabas, cantábamos, cantaban. La 2ª regla resuelve 8,500 palabras; la 3ª, a 4,700 palabras, y la 4ª regla, a 3,000 palabras. En dos horas, ya haciéndose ejercicios, se resuelven 35,000 palabras de las 36,000 que llevan b. Ésta es la diferencia enorme de estudio y de aprendizaje.
El libro resuelve la ortografía de todo el idioma español y entre los problemas más graves está la acentuación porque de las cuatro reglas que siempre han enseñado, tres no son verdad; la más errónea es al indicar que, las palabras graves llevan acento cuando no terminan en n, s o vocal, y con esta regla existen solamente 165 palabras, pero… ¿se puede enseñar que existen más de 20, 200 excepciones? Pues resulta que el 99.3% de las palabras graves sí terminan con n, s y vocal, por el diptongo roto en la última silaba y nadie se dio cuenta de esto en 500 años de hispanidad. Algunos ejemplos son, en los verbos: estudiarí-a, estudiarí-as, estudiarí-an; escribí-a, escribí-as, escribí-an; y en otras palabras, como: librerí-a, panaderí-a; cacofoní-a, telefoní-a, ortografí-a, caligrafí-a; psicologí-a, zoologí-a, etc. Tampoco es cierto que todas las palabras esdrújulas y sobresdrújulas se acentúan, porque no se puede decir que existen más de 900 excepciones.
De gozar: goce, goces, gocen, gocemos, goce; de cruzar: cruce, cruces, crucen, crucemos, crucé, crucero, crucial, cruceta, crucifijo, crucificar, crucifixión, encrucijada, crucigrama, crucífera, y, desde luego, cruces, crucecita y crucecilla, que es lo que han enseñado. Esto quiere decir que, en el idioma español no existe la ze porque ya se convirtió en ce; tampoco existe la zi, porque ya se convirtió en ci. Esta regla es para más de 4,000 palabras.
De la C se dice que tiene dos sonidos, uno fuerte y otro suave, y en realidad tiene un tercero que es el sonido suave-fuerte cuando la C se convierte, en más de mil palabras, en zc: de crecer: crezco, crezca, crezcamos, crezcan; de seducir: seduzco, seduzcas, seduzcamos, seduzcan; de conocer: conozco, conozcas, conozcamos, conozcan.
El libro maneja también a todos los verbos de uso común y esto es de suma importancia por dos razones; primera, el 90% del español está en los verbos; segunda, cada verbo se puede usar hasta de 150 formas diferentes, que tampoco nunca se ha enseñado.